por Eugenio Fernández

¿Qué es la música para vos?

Es todo. Es lo más importante en mi vida, o una parte fundamental de mi vida. Como diría Nietzsche, la vida sin música sería un error.

¿Qué fue lo primero que te despertó un interés por la música o el sonido?

Desde que tengo registro, siempre disfruté de escuchar música. No sé si tengo un recuerdo puntual que me haya marcado, como a veces uno suele escuchar de muchos músicos, para mí fue algo gradual que siempre estuvo presente y se fue incrementando con el paso del tiempo. Recuerdo que descubrir cosas nuevas y no quedarme con lo establecido era algo que siempre me pasaba. Cuando estaba en el colegio, a diferencia de la mayoría de mis compañeros que escuchaban la radio, me gustaba investigar más y descubrir otras cosas. Me gustaba que se abrieran nuevas puertas musicales con cada nuevo grupo que conocía.

¿Cómo fue decidirse a trabajar con el ruido?

Sería al revés, el ruido decidió trabajar conmigo. Antes que músico fui oyente y con el paso del tiempo me di cuenta de  que cada vez escuchaba cosas más “extrañas”. El ruido, naturalmente y en cierta medida, venía incluido en esa música.

¿Cómo fue la primera vez que tocaste en público?

Creo que muy buena, al menos ese es el recuerdo que tengo. Aunque seguramente, en ese momento, pensé en corregir algo de lo que sonó. Esa primera vez fue junto a Luis Marte a mediados de los años noventa en la Casa de la Cultura de Florencio Varela, estábamos musicalizando el cierre o inauguración de una muestra de pintura.

¿Cómo fue cambiando tu relación con la música a lo largo de los años?

Seguramente algo evolucionó. El poder acceder a casi todo con la aparición de internet, provocó muchos cambios. Pero como músico y como oyente, mi relación y disfrute personal no tuvo grandes cambios. Descubrir cosas nuevas y motivadoras es algo que está siempre presente.

¿Cuándo descubriste lo que estás haciendo ahora?

Es difícil definir eso… ¿Qué sería lo que estoy haciendo ahora? Yo siento que es una evolución natural de lo mismo que hice o intenté hacer desde el principio. Solo que ahora con muchos más conocimientos y técnica.

¿Tenés un lenguaje propio?

Creo que sí. Suele decirse que el tipo de música o género que hago es experimental, eso siempre me resulta raro aunque tengo que admitir que es la etiqueta más usada. Pero yo no “experimento”, yo sé bien lo que hago al mezclar tal sonido con otro o al aplicar tal proceso a tal instrumento y sé de antemano cuál  va a ser el resultado de ello. Después es el tiempo, la práctica y el viaje de cada momento, el que hace que todo eso cree una pieza o un lenguaje.

¿Qué significa la libertad para vos?

Hacer lo que quiero, sin ataduras ni condicionamientos.

¿Qué tan auténticos podemos ser?

Eso es complejo, creo. Para mí, aunque intentemos ser auténticos, estamos condicionados e influidos objetiva y subjetivamente por todos y por todo lo que nos gusta, lo que nos formó, lo que nos rodea. También estamos condicionados por las herramientas que usamos y por las que podamos o no usar según nuestros medios o conocimientos.

¿Qué cosas te sorprenden?

Tanto en la música, como en la vida diaria, me sigue sorprendiendo el sonido. Seguir descubriendo sonidos, tanto sintéticos como naturales, o situaciones sonoras en nuestro entorno. Sonidos a los que antes quizás no había prestado atención. No suele sorprenderme tanto la técnica musical, lo que me sorprende es el sonido, descubrir nuevos sonidos o nuevas formas de realizarlos.

Si ya no quisieras trabajar con el sonido ¿qué te gustaría hacer?

Nunca quisiera ya no trabajar más con el sonido. Hasta cuando trabajé con algo de lo que estudié en la universidad (Zoología) tenía que ver con el sonido y el canto de los pájaros.

¿Cómo te gustaría que sea la educación musical?

Lo más libre de ataduras y prejuicios posibles.

¿Qué te imaginás que puede pasar con la música en unos años?

Realmente no sé, no pienso en eso ni me preocupa. ¿Qué es futuro? ¿Hace diez años alguien pensaría que el Trap y el Reggaetón serían “la música de hoy en día”? ¿Beethoven pensaría que doscientos años después lo seguirían tocando y escuchando? ¿Él hoy escucharía y compondría Reggaetón?

¿Se puede hacer una música totalmente propia?

Sí y no. Si uno quiere hacer algo propio, solo guiándose por el gusto y disfrute personal y no por moda, puede hacerlo. Ahora… ¿Cuánto de “totalmente propia” tiene esa música? Así sea lo más rara y “experimental” del mundo, siempre estaría influida de algún modo por lo que escuchamos. Pero sí puede ser personal si no intenta copiar adrede algo puntual para ser “igual a”.

¿Cuáles son tus músicos favoritos?

Son muchos, la lista sería grande. Pero debería mencionar sin dudas dos estilos o géneros y algunos de sus nombres más emblemáticos. De la música minimal de los años 60: La Monte Young, Terry Riley, Philip Glass. De la música industrial y post industrial de los 70 y 80: SPK y Throbbing Gristle, Whitehouse, Zoviet France y Hafler Trio. En perspectiva, si tuviera que elegir un músico, el primero que me abrió a todo un nuevo mundo y aún hoy sigo escuchando como el primer día es Brian Eno. De alguna manera sigue estando presente en toda mi vida y en mis composiciones, aunque sean a veces más ruidosas que el ambient que lo tiene a él como máximo referente y emblema. También hay un par de libros que fueron súper importantes y fundamentales para mi formación y siempre vuelvo a ellos: “El Arte de los Ruidos” de Luigi Russolo, y “Silencio” y “Para los Pájaros” de John Cage.

¿Qué opinas de los géneros musicales?

Son etiquetas de los medios y del mercado. Si tienen que existir, que existan. Seguramente yo también las uso muchas veces para designar algo o poder comunicarle algo a alguien.

¿Te gusta tocar con alguien al que no conocés de antemano?

En general, no me siento tan cómodo tocando de ese modo. Aunque algunas veces toqué con músicos a los que había conocido ese mismo día. Sí me gusta improvisar y lo hago mucho, pero generalmente con músicos con los que ya he tocado y conozco su método o forma de proceder en una jam.

¿Cuál es tu forma de trabajar? ¿Cómo empezás un proyecto?

Generalmente suelo empezar con alguna grabación o un sonido puntual. Puede ser un sonido que hice o desarrollé y me llamó la atención por sobre otros. Muchas veces estos sonidos están más relacionados con frecuencias  bajas. Trato de crear como un colchón o base y después empiezo a sumar más capas, grabaciones, sonidos y loops puntuales, que sirven para el desarrollo de la idea que tengo. Voy armando, capas sobre capas.

Cuando estás tocando o componiendo ¿Pensás alguna estructura para el desarrollo del tema? ¿La vas descubriendo sobre la marcha?

Sí. Por lo general, me armo una estructura o idea a desarrollar. Parto de ahí, trabajo sobre esa idea. A medida que voy sumando capas, sonidos, arreglos, puede llegar a cambiar la idea, pero en general trato de lograr esa idea original.

¿Cómo te relacionás  con el sonido? ¿Lo percibís como imágenes, como  sensaciones?

Sí. Sucede esto que me planteás. Percibir imágenes o sensaciones, quizás ambas a la vez. Depende de cada tema, sonido, frecuencia o espectro con el que esté trabajando. Desde siempre utilizo muchas frecuencias bajas. Las frecuencias bajas producen muchas sensaciones físicas, con niveles de volumen tanto altos como bajos.

¿Hacés algo con lo que no te gusta, con los descartes?

¡Los tiro! Cuando estoy armando bases o escuchando grabaciones que hice, tiro un montón de material. Incluso descarto temas que ya están terminados: los escucho unos días después y siento que están mal, que “esto no tiene nada que ver con lo que yo quería hacer”. Los borro directamente, no trato de corregirlos. Borro todo y arranco de cero.

¿Te imponés restricciones?

Sí y no. Que el viaje se desarrolle libremente. Pero muchas veces un track tiene que tener una duración pautada, cuando es para un compilado o para una obra o encargue puntual. En esos casos hay una restricción de tiempo. Otras veces tiene que ver con el género o materiales con los cuales trabajar, que a veces también pueden ser pedidos o elegidos a priori. Otras veces no hay restricciones y recién después de escuchar lo que sale, pienso para qué podría servir o dónde podría encajar.

¿Pensás cuando tocas?

Sí. Trato de tener el mayor control posible de los instrumentos y del sonido que quiero o busco desarrollar.

¿Tenés momentos de descontrol cuando tocás?

Trato de tener todo controlado, pero más que nada en las presentaciones en vivo muchas veces surgen cosas no planeadas o problemas técnicos. Cosas que uno tiene que resolver sobre la marcha de la mejor forma posible. ¿Eso puede ser un momento de descontrol? ¿O descontrol es romper una guitarra contra el escenario y ser punk?

¿Qué importancia le das al silencio?

Mucha. ¡Toda! Desde el momento de la creación y también en el momento de la interpretación, el silencio es parte fundamental de una obra. ¿Qué es el silencio? Ausencia de sonido. Y como ya sabemos, eso es imposible. No existe el silencio porque no existe la ausencia de sonido. El silencio juega un rol fundamental en mi música.

¿La motivación siempre se renueva?

Sí. Creo que si no sintiera eso, no haría más música. Si creyera que la música que hago ahora es la misma que la de hace veinticinco años cuando comencé y no la sintiera fresca y motivadora, no tocaría más.

¿Qué pensás de la automatización, los algoritmos, la Big data, la inteligencia artificial?

No pienso ni analizo todo eso. Sucede. Está presente todo el tiempo. No es algo que crea que tenga que cambiar o hacer algo para que no me afecte o nos afecte, ni estoy interesado en cambiarlo.

¿Cómo ves el mundo en los próximos años? ¿Tenés alguna propuesta para mejorar todo?

No analizo mucho esas cosas, no es mi forma de ser. Trato de seguir mi camino, no intento cambiar el mundo, ni el de nadie. Solo hacer lo mejor posible para contribuir al mundo y a la gente que me rodea. No tengo propuestas en ese sentido.

¿Sos feliz?

¡Sí!

De “Entrevistas a músicos libres” Eugenio Damián Fernánez (2020)


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